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Los chicos y la crisis

LOS CHICOS Y LA CRISIS MUNDIAL

La razón de la crisis de Estados Unidos y Europa se puede resumir en una frase: gastan más de lo que ganan. Pero ¿si los grandes tienen graves crisis, los pequeños las tendrán peor? La respuesta, tanto en países como en empresas y personas es, felizmente, no siempre.
Si bien la gran culpa la tienen los países que se endeudaron para jubilarse más jóvenes y trabajar menos, también la tienen los banqueros y financistas que les prestaron y le siguieron prestando dinero para hacerlo, sabiendo desde hace años que no podrían pagarlo. ¿La razón? Un cliente en crisis, pero vivo siempre tendría la posibilidad de recuperarse y pagar su deuda. Un cliente quebrado nunca podrá pagarla. Y si es grande, al quebrar los arrastrará en su caída. A nivel de empresas y personas sucede igual.
Pero ¿Por qué no sucede lo mismo con los países chicos y las personas de menores ingresos?
 
Primero porque para prestarle a una pequeña empresa, a una familia pobre, o a un país chico como el Perú, los acreedores usan una serie de filtros que como evaluador su capacidad de pago y su historial de cumplimiento.
En segundo lugar, le exigen garantizar el préstamo con algún tipo de colateral (hipotecas, avales de terceros, etc.). En adición, disminuyen el riesgo con la aplicación de tasas mucho mayores a las de los clientes grandes. Además al menor retraso en el pago, ejecutan la garantía y no les prestan más. ¿Resultado? Una deuda con poco riesgo para el prestador y el prestatario, con el añadido que, dada la dificultad en tener crédito, los pequeños prestatarios suelen ser mucho más cumplidos al pagar.
En el caso específico del Perú, hay un elemento más que nos protege de caer en una crisis parecida a la de los países grandes. El que ya estuvimos al borde de la quiebra hace 30 años y sabemos lo mal que se pasa en esa situación. Todavía nos duele.
En fin ¿no podríamos tener una crisis igual? Es poco probable, por dos razones. Primero porque sabemos lo que cuesta portarnos mal. Segundo, porque así quisiéramos endeudarnos demasiado, nadie nos prestaría. El consuelo de los pobres.
crisis 50

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